El Ikebana que se practica en nuestra Escuela,
tiene dos facetas importantes.
La primera, el desarrollo de la creatividad artística.
El Ikebana que practicamos en nuestra Escuela, ayuda a despertar la creatividad
que todos llevamos dentro.
La segunda, lo que uno siente mientras lo realiza dialogando
con las flores. A través de este diálogo intentamos conseguir relajación,
concentración, y también desahogo y expresión de
los sentimientos que sirve para conocernos mejor a nosotros mismos.
En cada composición floral hay tres alturas
fundamentales que son Cielo, Hombre y Tierra. Se considera que indican
el camino que el Ser Humano tiene que seguir desde que nace hasta que
muere.
Todo lo que hay en el Cielo, sol, nubes, incluso la luna,
da energía y alimenta a la Tierra, la Tierra recibe la energía
y la transmite a los seres vivos, el Hombre, plantas, flores, animales...
manteniéndose así la Armonía del Universo.
Con Ikebana intentamos representar esta Armonía componiendo
el centro con estas tres alturas; y esto nos ayuda a pensar y a conocer
nuestra situación en el Universo.